LOS SISTEMAS DE GENERO Y/EN LA ENCUESTA NACIONAL DE SALUD
Saved in:
RUIZ, M.T., ET AL., LOS SISTEMAS DE GENERO Y/EN LA ENCUESTA NACIONAL DE SALUD. GACETA SANITARIA, Vol. 20, no. 6 (2006), p. 427-434.
Ref.
144354
Location:
SIIS R.1697 Archivo
Palabras clave:
Autoestima, Crítica, Datos epidemiológicos, Encuestas, Enfermedad, Factor de riesgo, Género, Malos tratos, Ocio, Salud, Trabajo doméstico, España
Autoestima, Crítica, Datos epidemiológicos, Encuestas, Enfermedad, Factor de riesgo, Género, Malos tratos, Ocio, Salud, Trabajo doméstico, España
Abstract:
Aunque las desigualdades sociales entre mujeres y hombres son fácilmente identificables en el día a día, no siempre son detectadas de manera precisa en los estudios cuantitativos. Así se deduce al menos de investigaciones como ésta, que pone de manifiesto las limitaciones de la perspectiva de género de la Encuesta Nacional de Salud (ENS) de 2003. De acuerdo con el artículo, la ENS proporciona información sobre la división sexual del trabajo, pero incurre en numerosos errores que restan precisión a su análisis. Por ejemplo, al preguntar por su actividad económica, se obliga a la persona encuestada a escoger entre trabajo productivo y reproductivo, lo que implica una valoración y una jerarquización entre ambas. El cuestionario también delimita qué actividades son masculinas y cuáles femeninas, como si se entendiese que cada género tuviera unas tareas que les son propias. Por último, los/as autores/as de este estudio consideran que la encuesta ofrece poca información desagregada sobre el trabajo doméstico, la carga que supone y cómo se reparte en los hogares, y creen que debería preguntar directamente por la satisfacción respecto al propio cuerpo o imagen, ya que esta variable presenta una correlación directa con la salud de las mujeres.
Aunque las desigualdades sociales entre mujeres y hombres son fácilmente identificables en el día a día, no siempre son detectadas de manera precisa en los estudios cuantitativos. Así se deduce al menos de investigaciones como ésta, que pone de manifiesto las limitaciones de la perspectiva de género de la Encuesta Nacional de Salud (ENS) de 2003. De acuerdo con el artículo, la ENS proporciona información sobre la división sexual del trabajo, pero incurre en numerosos errores que restan precisión a su análisis. Por ejemplo, al preguntar por su actividad económica, se obliga a la persona encuestada a escoger entre trabajo productivo y reproductivo, lo que implica una valoración y una jerarquización entre ambas. El cuestionario también delimita qué actividades son masculinas y cuáles femeninas, como si se entendiese que cada género tuviera unas tareas que les son propias. Por último, los/as autores/as de este estudio consideran que la encuesta ofrece poca información desagregada sobre el trabajo doméstico, la carga que supone y cómo se reparte en los hogares, y creen que debería preguntar directamente por la satisfacción respecto al propio cuerpo o imagen, ya que esta variable presenta una correlación directa con la salud de las mujeres.