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Hall, A.M., et al., Piloting youth guarantee partnerships on the ground. A report on the European Parliament Preparatory Action (EPPA) on the Youth Guarantee. Bruselas, European Commission, 2015, 173 p.
Ref. 511247
Localización: SIIS Archivo

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Palabras clave:
Juventud, Trabajo, Desempleo, Desempleo de larga duración, Fracaso escolar, Programas de inserción, Programas de formación, Programas de garantía social, Innovaciones, Proyectos piloto, Política activa empleo, Efectos, Resultados, Planificación de servicios, Evaluación de servicios, Experiencias, Unión Europea

Resumen:
Con el fin de atajar el desempleo de la población menor de 25 años, la Unión Europea adoptó en 2013 un nuevo enfoque, denominado ‘garantía juvenil’. Esta perspectiva buscar impulsar la cooperación entre el sector público, el sector privado y el tercer sector para favorecer la incorporación al empleo de ese grupo etario. La garantía juvenil se basa en los exitosos modelos de transición al mercado laboral de Austria y Finlandia, pero el Parlamento Europeo consideraba necesario ofrecer a los países miembros otras referencias, así como recomendaciones prácticas, que les ayudaran a implementar sus propias políticas de garantía juvenil. Por ello, se financiaron 18 proyectos piloto, de un año duración, dirigidos bien a favorecer la futura empleabilidad de jóvenes estudiantes, bien a insertar laboralmente a jóvenes que ni estudiaban ni trabajaban (ninis). El presente informe evalúa dichos proyectos.

Entre un 83% y un 98% de las y los participantes ―de entre 15 y 30 años, en su mayoría en situación de desventaja social― recibieron una oferta de empleo o formación en los cuatro meses posteriores a haber terminado sus estudios o haber perdido su empleo, cumpliendo así el compromiso general adquirido por los países europeos al aprobar la garantía juvenil. La valoración general es, por tanto, positiva, al haberse alcanzado los objetivos previstos a un coste razonable. Pero más allá de esta buena nota, el documento identifica numerosas áreas de mejora, que no hacen sino poner de manifiesto el largo camino que aún deben recorrer las políticas de garantía juvenil para consolidarse. La coordinación entre agentes implicados aparece como una importante laguna en los proyectos piloto. Por un lado, las entidades que gestionaban los programas y las administraciones que estipulaban y financiaban las intervenciones sociales debían haber estrechado sus lazos, para asegurar así intervenciones coherentes. Por otro, también debían haberse reforzado las relaciones entre programas, entidades contratantes y asociaciones juveniles. En cuanto a las recomendaciones extraídas para las políticas de garantía de ingresos, se sugiere establecer dispositivos de ventanilla única, integrar medidas preventivas (dirigidas a estudiantes) y reactivas (orientadas a jóvenes en desempleo) en los mismos servicios, adoptar estrategias de comunicación adaptadas a las personas destinatarias de los programas y, en general, favorecer el empoderamiento de las y los jóvenes.