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WILD, T.C., SOCIAL CONTROL AND COERCION IN ADDICTION TREATMENT: TOWARDS EVIDENCE-BASED POLICY AND PRACTICE. ADDICTION , Vol. 101, no. 1 (2006), p. 40-49
Ref. 139114
Location: R.696 Archivo

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Keywords:
Apoyo social, Control social, Drogodependencias, Efectos, Programas de desintoxicación, Tratamiento

Abstract:
Muchas de las personas que inician un tratamiento de deshabituación han recibido algún tipo de presión social en ese sentido. Cabría pensar, por tanto, que existen estudios rigurosos sobre este fenómeno y que siempre se tienen en cuenta los aspectos éticos y motivacionales de los pacientes. Sin embargo, como destaca el autor de este artículo, la literatura científica no ha llegado a conclusiones claras y consensuadas al respecto, en parte porque el tema se ha abordado desde diferentes disciplinas y utilizando conceptos, medidas y metodologías diversas. De ahí el interés de este trabajo, elaborado a partir del análisis de 170 artículos sobre esta cuestión escritos entre 1988 y 2001, y cuyo objetivo es identificar los obstáculos de la investigación actual en este campo y plantear posibles líneas de avance. En opinión del autor, más de la mitad de esos textos se posiciona a favor o en contra del uso de la coerción sin aportar datos que respalden tales juicios. Dejando de lado los argumentos carentes de base empírica, la mayoría de los análisis se centran en los controles legales (los que provienen del sistema penal, como la conmutación de penas de cárcel por tratamientos de desintoxicación), mientras que los controles sociales formales (los que proceden del ámbito laboral o de los servicios sociales) e informales (por ejemplo, los ultimátums de familiares y amigos) apenas reciben atención. También se detecta una tendencia a pasar por alto las consecuencias negativas inesperadas de la presión social y a asumir que las tácticas de coerción son homogéneas. Asimismo, continúa el autor, predominan la perspectiva de los servicios de salud y el enfoque conductista, y, en cambio, se ignoran sistemáticamente las visiones de los usuarios, los responsables médicos y de la sociedad en general. La principal recomendación del trabajo es que las futuras investigaciones se fundamenten en evidencias científicas. De la misma manera, y entrando en el terreno de la ética, el autor propone distinguir nítidamente entre controles sociales (uso de la presión) y coerción (percepciones de los usuarios y procesos de toma de decisiones), pues eso permite rechazar como inmoral cualquier política, programa o práctica que sea percibida como coercitiva.