ESTRATEGIA EUROPEA DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LAS EMPRESAS
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ALONSO, F., ESTRATEGIA EUROPEA DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LAS EMPRESAS. REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES, no. 62 (2006), p. 79-63.
Ref.
141721
Localização:
SIIS R.1299 Archivo
Palabras clave:
Empresa, Obligaciones, Programas europeos, Solidaridad, Trabajo, Unión Europea
Empresa, Obligaciones, Programas europeos, Solidaridad, Trabajo, Unión Europea
Resumo:
El artículo describe la Estrategia Europea de Responsabilidad Social de las Empresas, a partir del Libro Verde de la Comisión de 2001, que es una consulta pública y el inicio de un debate, que se cierra con la Comunicación de la Comisión de julio de 2002: <Contribución empresarial al desarrollo>, resultado de las consultas. Después de una introducción en la que se recuerda que no es una idea nueva; que se relaciona directamente con el viejo concepto de la función social de la propiedad y de la empresa y con el moderno de la calidad social o de la gobernanza, se constata que la Comisión es el motor de la Estrategia Europea, a partir de 2001-2002. El Consejo de Ministros e incluso el Consejo Europeo han comenzado a implicarse y pronunciarse a favor de la RSE; y también las otras instituciones y organismos de la Unión Europea, el Parlamento, el Comité Económico y Social, y el Comité de las Regiones. Más aún, los interlocutores sociales y los representantes de la sociedad civil han adoptado posición, en el Foro Multilateral, que desapareció tras finalizar su trabajo; y que se esperaba que resucitara con la nueva y definitiva Comunicación de la Comisión que no termina de llegar. La tan anunciada y esperada Comunicación de la Comisión, en la que se suponía iba a plantearse la concreción de una verdadera Estrategia Europea que supusiera, de algún modo, la coordinación de las políticas nacionales y, en alguna manera, la aplicación del método abierto de coordinación a este tema, no acaba de llegar, porque al parecer, esta nueva, ya no tan nueva, Comisión, no acierta con el tono o con el equilibrio entre la empresa y lo social, entre la voluntariedad y el marco normativo. Mientras tanto, todo está preparado: la infraestructura institucional; los pronunciamientos de los Estados miembros; las aspiraciones sociales; el método o camino para avanzar. Sólo falta la voluntad política de hacerlo, y parece necesario y conveniente, porque ante las dificultades para avanzar en la armonización de las legislaciones nacionales y en el progreso social, la Responsabilidad Social podría ser una vía que, quizás andando el tiempo, llegaría a formar parte del modelo social europeo.
El artículo describe la Estrategia Europea de Responsabilidad Social de las Empresas, a partir del Libro Verde de la Comisión de 2001, que es una consulta pública y el inicio de un debate, que se cierra con la Comunicación de la Comisión de julio de 2002: <Contribución empresarial al desarrollo>, resultado de las consultas. Después de una introducción en la que se recuerda que no es una idea nueva; que se relaciona directamente con el viejo concepto de la función social de la propiedad y de la empresa y con el moderno de la calidad social o de la gobernanza, se constata que la Comisión es el motor de la Estrategia Europea, a partir de 2001-2002. El Consejo de Ministros e incluso el Consejo Europeo han comenzado a implicarse y pronunciarse a favor de la RSE; y también las otras instituciones y organismos de la Unión Europea, el Parlamento, el Comité Económico y Social, y el Comité de las Regiones. Más aún, los interlocutores sociales y los representantes de la sociedad civil han adoptado posición, en el Foro Multilateral, que desapareció tras finalizar su trabajo; y que se esperaba que resucitara con la nueva y definitiva Comunicación de la Comisión que no termina de llegar. La tan anunciada y esperada Comunicación de la Comisión, en la que se suponía iba a plantearse la concreción de una verdadera Estrategia Europea que supusiera, de algún modo, la coordinación de las políticas nacionales y, en alguna manera, la aplicación del método abierto de coordinación a este tema, no acaba de llegar, porque al parecer, esta nueva, ya no tan nueva, Comisión, no acierta con el tono o con el equilibrio entre la empresa y lo social, entre la voluntariedad y el marco normativo. Mientras tanto, todo está preparado: la infraestructura institucional; los pronunciamientos de los Estados miembros; las aspiraciones sociales; el método o camino para avanzar. Sólo falta la voluntad política de hacerlo, y parece necesario y conveniente, porque ante las dificultades para avanzar en la armonización de las legislaciones nacionales y en el progreso social, la Responsabilidad Social podría ser una vía que, quizás andando el tiempo, llegaría a formar parte del modelo social europeo.
| Resumo: | El artículo describe la Estrategia Europea de Responsabilidad Social de las Empresas, a partir del Libro Verde de la Comisión de 2001, que es una consulta pública y el inicio de un debate, que se cierra con la Comunicación de la Comisión de julio de 2002: <Contribución empresarial al desarrollo>, resultado de las consultas. Después de una introducción en la que se recuerda que no es una idea nueva; que se relaciona directamente con el viejo concepto de la función social de la propiedad y de la empresa y con el moderno de la calidad social o de la gobernanza, se constata que la Comisión es el motor de la Estrategia Europea, a partir de 2001-2002. El Consejo de Ministros e incluso el Consejo Europeo han comenzado a implicarse y pronunciarse a favor de la RSE; y también las otras instituciones y organismos de la Unión Europea, el Parlamento, el Comité Económico y Social, y el Comité de las Regiones. Más aún, los interlocutores sociales y los representantes de la sociedad civil han adoptado posición, en el Foro Multilateral, que desapareció tras finalizar su trabajo; y que se esperaba que resucitara con la nueva y definitiva Comunicación de la Comisión que no termina de llegar. La tan anunciada y esperada Comunicación de la Comisión, en la que se suponía iba a plantearse la concreción de una verdadera Estrategia Europea que supusiera, de algún modo, la coordinación de las políticas nacionales y, en alguna manera, la aplicación del método abierto de coordinación a este tema, no acaba de llegar, porque al parecer, esta nueva, ya no tan nueva, Comisión, no acierta con el tono o con el equilibrio entre la empresa y lo social, entre la voluntariedad y el marco normativo. Mientras tanto, todo está preparado: la infraestructura institucional; los pronunciamientos de los Estados miembros; las aspiraciones sociales; el método o camino para avanzar. Sólo falta la voluntad política de hacerlo, y parece necesario y conveniente, porque ante las dificultades para avanzar en la armonización de las legislaciones nacionales y en el progreso social, la Responsabilidad Social podría ser una vía que, quizás andando el tiempo, llegaría a formar parte del modelo social europeo. |
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| ISSN: | 1137-5868 (papel) |