"NOT GETTING TANKED": DEFINITIONS OF MODERATE DRINKING AND THEIR HEALTH IMPLICATIONS
Saved in:
GREEN, C.A., ET AL., "NOT GETTING TANKED": DEFINITIONS OF MODERATE DRINKING AND THEIR HEALTH IMPLICATIONS. DRUG AND ALCOHOL DEPENDENCE, Vol. 86, no. 2-3 (2007), p. 265-273.
Ref.
145948
Sted:
SIIS R.854 Archivo
Palabras clave:
Actitudes sociales, Alcohol, Concepto, Consumo moderado, Drogodependencias, Estudio cualitativo, Salud
Actitudes sociales, Alcohol, Concepto, Consumo moderado, Drogodependencias, Estudio cualitativo, Salud
Abstract:
Este artículo describe los resultados de una investigación cualitativa realizada con 150 estadounidenses, a los que se interrogó sobre sus actitudes y creencias respecto al consumo moderado de alcohol y la asociación de esas actitudes con sus patrones de consumo. La mayoría de los entrevistados opinaban que no se puede acordar una definición objetiva, ya que ésta depende en gran medida de factores individuales y circunstanciales. Otra observación importante fue la focalización de las consecuencias a corto plazo sin considerar los riesgos a largo plazo. Es decir, para muchas personas se bebe con moderación cuando uno no se encuentra borracho y puede continuar efectuando otras actividades (bailar, charlar), o bien al día siguiente es capaz de realizar algo “productivo”. En la misma línea, otros participantes asociaban el consumo moderado con el autocontrol y la capacidad de finalizar el consumo, sin atender a la cantidad de alcohol ingerida. Estas definiciones ignoraban otros problemas asociados al alcohol, como el riesgo de herir a alguien o de resultar herido y, sobre todo, menoscaban las consecuencias que, para la salud física y psicológica, conlleva el consumo de alcohol. Otras definiciones tampoco atendían a la cantidad de alcohol, sino que se basaban en factores socialmente consensuados (por ejemplo, que el vino es adecuado y los licores no, que beber en sociedad es positivo y beber a solas no lo es, o que beber con moderación es bueno para la salud). En definitiva, estos resultados atestiguan que un número elevado de personas ha interiorizado definiciones sobre el consumo moderado que pueden derivar, para ellos mismos o para otras personas, en problemas asociados al alcohol a corto o largo plazo, en particular, las definiciones que confunden el consumo moderado con la tolerancia creciente al alcohol y las que definen la moderación como la ausencia de consecuencias a largo plazo o como la capacidad de autocontrol. Por tanto, los representantes de la salud pública deberían prestar atención a estas creencias equivocadas y trabajar para informar de forma más clara y precisa sobre los riesgos asociados a los diferentes patrones de consumo de alcohol.
Este artículo describe los resultados de una investigación cualitativa realizada con 150 estadounidenses, a los que se interrogó sobre sus actitudes y creencias respecto al consumo moderado de alcohol y la asociación de esas actitudes con sus patrones de consumo. La mayoría de los entrevistados opinaban que no se puede acordar una definición objetiva, ya que ésta depende en gran medida de factores individuales y circunstanciales. Otra observación importante fue la focalización de las consecuencias a corto plazo sin considerar los riesgos a largo plazo. Es decir, para muchas personas se bebe con moderación cuando uno no se encuentra borracho y puede continuar efectuando otras actividades (bailar, charlar), o bien al día siguiente es capaz de realizar algo “productivo”. En la misma línea, otros participantes asociaban el consumo moderado con el autocontrol y la capacidad de finalizar el consumo, sin atender a la cantidad de alcohol ingerida. Estas definiciones ignoraban otros problemas asociados al alcohol, como el riesgo de herir a alguien o de resultar herido y, sobre todo, menoscaban las consecuencias que, para la salud física y psicológica, conlleva el consumo de alcohol. Otras definiciones tampoco atendían a la cantidad de alcohol, sino que se basaban en factores socialmente consensuados (por ejemplo, que el vino es adecuado y los licores no, que beber en sociedad es positivo y beber a solas no lo es, o que beber con moderación es bueno para la salud). En definitiva, estos resultados atestiguan que un número elevado de personas ha interiorizado definiciones sobre el consumo moderado que pueden derivar, para ellos mismos o para otras personas, en problemas asociados al alcohol a corto o largo plazo, en particular, las definiciones que confunden el consumo moderado con la tolerancia creciente al alcohol y las que definen la moderación como la ausencia de consecuencias a largo plazo o como la capacidad de autocontrol. Por tanto, los representantes de la salud pública deberían prestar atención a estas creencias equivocadas y trabajar para informar de forma más clara y precisa sobre los riesgos asociados a los diferentes patrones de consumo de alcohol.