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PINKHAM, S., MALINOWSKA-SEMPRUCH, K., WOMEN, HARM REDUCTION, AND HIV. NEW YORK, OPEN SOCIETY INSTITUTE, 2007, 33 p.
Ref. 146351
Location: ARCHIVO

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Keywords:
Discapacidad, Drogas ilegales, Drogodependencias, Mujer, Necesidades, Planificación de servicios, Recomendaciones, Reducción de daños, Riesgo, Sida, Vía intravenosa

Abstract:
Consumir drogas constituye un evidente riesgo sanitario. En el caso de las mujeres y, sobre todo, de las embarazadas, los peligros aumentan, pues el estigma que pesa sobre ellas es mayor, lo mismo que la prevalencia de VIH y las dificultades para beneficiarse de programas de tratamiento o de reducción de daños. Esta es la idea central del presente trabajo, que trata de ofrecer una mirada panorámica sobre la especial vulnerabilidad de las mujeres consumidoras de drogas. Partiendo de diferentes investigaciones, el documento se fija en el riesgo de contraer VIH, el acceso a los servicios sanitarios y la situación de las embarazadas que toman drogas, para terminar ofreciendo una serie de consejos dirigidos a los actores sociales que participan en el desarrollo de políticas sanitarias. El trabajo sostiene que, por razones biológicas, las mujeres tienen mayores probabilidades de contagiarse de VIH en una relación sexual vaginal que los hombres. Además, a la discriminación que sufren por consumir drogas se une la que padecen por ser mujeres, lo que las enfrenta a un mayores riesgos de infección: las mujeres consumidoras tienen mayor probabilidad de mantener relaciones sexuales a cambio de protección; de soportar violencia sexual de sus parejas; de que estas se nieguen a usar preservativo; y de depender de estas para adquirir drogas, inyectarse o conseguir el equipamiento necesario para ello. De la misma manera, existes múltiples factores que obstaculizan el ejercicio de su derecho a recibir atención sanitaria: las políticas punitivas, la discriminación de la Policía y los propios servicios sanitarios, el estigma social que arrastran, la escasez de programas de reducción de daños con enfoque de género, la ausencia de servicios de salud reproductiva y sexual dirigidos a usuarias de drogas y, por último, sus dificultades para acceder a tratamientos eficaces. En el apartado de recomendaciones, las autoras del informe preconizan políticas que animen a las consumidoras a solicitar tratamiento y medidas de reducción de daños, para lo que reclaman, entre otras cosas, más coordinación entre los programas de reducción de daños, los de tratamiento, los albergues para mujeres y los servicios para la prevención de la violencia de género.