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SHANNON, K., ET AL., POTENTIAL COMMUNITY AND PUBLIC HEALTH IMPACTS OF MEDICALLY SUPERVISED SAFER SMOKING FACILITIES FOR CRACK COCAINE USERS. HARM REDUCTION JOURNAL , Vol. 3, no. 1 (2006), p. 1-8
Ref. 146473
Location: R.1830 Archivo

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Keywords:
Cocaína, Crack, Drogas ilegales, Drogodependencias, Efectos, Estudio prospectivo, Evaluación de servicios, Predicción, Reducción de daños, Resultados, Salas de venopunción, Canadá

Abstract:
Este artículo da cuenta de una investigación realizada por Insite, la primera sala de consumo supervisado de América del Norte, situada en Vancouver (Canadá), sobre la conveniencia de ampliar los servicios que ofrece. El objetivo del estudio es doble: por un lado, estimar la acogida que un recurso de las citadas características tendría entre la población consumidora, y, por otro, comprobar si estas personas muestran prácticas de consumo de riesgo, es decir, si su manera de fumar crac las hace especialmente vulnerables a daños sociosanitarios adicionales. A través de entrevistas realizadas por pares, se recabó la opinión de 437 consumidores/as de esta sustancia, y una amplia mayoría (69%) manifestó su deseo de utilizar una sala de consumo supervisado. El dato es interesante, en la medida en que revela una necesidad latente, pero lo es aún más el hecho de que esta demanda está asociada a una larga lista de prácticas de riesgo, como consumo masivo (crack bingeing), uso compartido de pipas, consumo en grupo con personas desconocidas, consumo de cocaína por doble vía (fumada e inyectada), consumo en lugares públicos, padecer lesiones labiales derivadas del consumo de crac (quemaduras, llagas o cortes), haber perdido el equipo de fumado por confiscación policial, o haber inhalado el filtro. En consecuencia, el equipo que firma este artículo, argumenta que, de modo similar a lo que ocurre con la sala de consumo inyectado de heroína, un equipamiento destinado a quienes consumen crac inhalado reduciría los riesgos que diversos estudios han detectado en esta práctica: contagio de los virus del sida y la hepatitis C, transmisión de enfermedades venéreas por prácticas sexuales inseguras bajo el influjo de la droga, paso del consumo inhalado al inyectado, alejamiento de los servicios sociosanitarios, y violencia y criminalidad ligados al consumo en lugares públicos.