Adicciones ocultas: aproximación al consumo diferencial de psicofármacos
Tallennettuna:
De la Cruz, M.J., et al., Adicciones ocultas: aproximación al consumo diferencial de psicofármacos. Las Palmas de Gran Canarias, Colegio Oficial de Psicólogos de las Palmas, 2008, 55 p.
Ref.
152539
Sijainti:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Drogodependencias, Fármacos, Psicótropos, Recetas médicas, Género, Mujer, Trastornos emocionales, Ansiedad, Atención primaria, Servicios de salud, Necesidades, Características usuario, Encuestas, Evaluación, Datos estadísticos, Canarias
Drogodependencias, Fármacos, Psicótropos, Recetas médicas, Género, Mujer, Trastornos emocionales, Ansiedad, Atención primaria, Servicios de salud, Necesidades, Características usuario, Encuestas, Evaluación, Datos estadísticos, Canarias
Abstrakti:
La literatura especializada ha puesto de manifiesto en numerosas ocasiones el fuerte aumento experimentado en las últimas décadas por el consumo de psicofármacos en las sociedades desarrolladas, así como la mayor prevalencia de su uso terapéutico entre las mujeres. Como consecuencia de estos cambios, en los últimos años han surgido ciertas corrientes de opinión que, con argumentos de carácter médico (los potenciales efectos dañinos de su consumo excesivo), económico (el impacto que suponen en el gasto sanitario público) o cultural (la sobreindicación en el caso de las mujeres y, en general, el abuso de estos productos para remediar problemas que son, en realidad, de índole social) han puesto de manifiesto una situación que necesita, a todas luces, ser revisada. En este estudio, publicado por la Fundación Canaria para la Prevención e Investigación de las Drogodependencias (FUNCAPID), un grupo de expertos analiza el consumo de psicofármacos desde una perspectiva de género. Se basan, para ello, en un cuestionario realizado a una muestra de 705 usuarios (548 mujeres y 157 hombres) de diversos centros de salud ubicados en la provincia de Las Palmas. En sus conclusiones, el estudio señala que, en líneas generales, son las mujeres las que más consumen psicofármacos, sobre todo las casadas y las mayores de 45 años. Se destaca también la elevada presencia de historiales de consumo muy dilatados en el tiempo, así como un alto porcentaje de personas que demandan tratamiento porque consideran que tienen una adicción a estas sustancias o, incluso, sin reconocer su dependencia. Ante este panorama, agudizado si cabe aún más ante el incremento de los últimos años en el consumo de psicofármacos observado en Canarias, los autores de este estudio proponen la necesidad de abrir nuevas líneas de investigación acerca de los factores físicos y sociales que puedan estar actuando de desencadenantes. Plantean asimismo la conveniencia de crear programas asistenciales en los que se tengan en cuenta las características específicas de las mujeres y, también, programas de prevención desarrollados desde los propios centros de salud.
La literatura especializada ha puesto de manifiesto en numerosas ocasiones el fuerte aumento experimentado en las últimas décadas por el consumo de psicofármacos en las sociedades desarrolladas, así como la mayor prevalencia de su uso terapéutico entre las mujeres. Como consecuencia de estos cambios, en los últimos años han surgido ciertas corrientes de opinión que, con argumentos de carácter médico (los potenciales efectos dañinos de su consumo excesivo), económico (el impacto que suponen en el gasto sanitario público) o cultural (la sobreindicación en el caso de las mujeres y, en general, el abuso de estos productos para remediar problemas que son, en realidad, de índole social) han puesto de manifiesto una situación que necesita, a todas luces, ser revisada. En este estudio, publicado por la Fundación Canaria para la Prevención e Investigación de las Drogodependencias (FUNCAPID), un grupo de expertos analiza el consumo de psicofármacos desde una perspectiva de género. Se basan, para ello, en un cuestionario realizado a una muestra de 705 usuarios (548 mujeres y 157 hombres) de diversos centros de salud ubicados en la provincia de Las Palmas. En sus conclusiones, el estudio señala que, en líneas generales, son las mujeres las que más consumen psicofármacos, sobre todo las casadas y las mayores de 45 años. Se destaca también la elevada presencia de historiales de consumo muy dilatados en el tiempo, así como un alto porcentaje de personas que demandan tratamiento porque consideran que tienen una adicción a estas sustancias o, incluso, sin reconocer su dependencia. Ante este panorama, agudizado si cabe aún más ante el incremento de los últimos años en el consumo de psicofármacos observado en Canarias, los autores de este estudio proponen la necesidad de abrir nuevas líneas de investigación acerca de los factores físicos y sociales que puedan estar actuando de desencadenantes. Plantean asimismo la conveniencia de crear programas asistenciales en los que se tengan en cuenta las características específicas de las mujeres y, también, programas de prevención desarrollados desde los propios centros de salud.