VERS UN REVENU DE SOLIDARITE ACTIVE AU RABAIS?
Enregistré dans:
EUZEBY, C., VERS UN REVENU DE SOLIDARITE ACTIVE AU RABAIS?. FUTURIBLES, no. 345 (2008), p. 61-68.
Ref.
152724
Localisation:
SIIS R.805 Archivo
Palabras clave:
Innovaciones, Pobreza, Precariedad, Prestaciones económicas, Reforma, Renta de garantía de ingresos, Francia
Innovaciones, Pobreza, Precariedad, Prestaciones económicas, Reforma, Renta de garantía de ingresos, Francia
Résumé:
Recién iniciada su discusión parlamentaria en Francia, la propuesta de ingreso de solidaridad activa (RSA, en sus siglas francesas) es examinada en este artículo de la revista Futuribles por la profesora Chantal Euzéby. Buena conocedora del sistema de protección social europeo, la autora considera oportuna esta reforma, pues simplificará y racionalizará el complejo panorama de rentas mínimas francés, además de establecer un sistema real y permanente de estímulos al empleo. La reforma, sin embargo, advierte Euzéby, tiene riesgos importantes, como el sistema de actualización de la prestación o la estructura competencial que se adopte, y del papel que se atribuya a los diversos agentes en juego (servicios sociales, de empleo, cajas aseguradoras gestoras de la prestación) dependerá en buena medida la capacidad de inserción del dispositivo. En su artículo, Euzéby ofrece además algunas pistas sobre la articulación concreta de la reforma. Hace, en ese sentido, referencia a su financiación a través de un impuesto especial sobre el capital, idea que ha cogido a contrapié a la izquierda francesa y ha provocado chirridos en la mayoría presidencial de derechas. Euzéby también alude a la tasa de acumulación del 62% que parece imponerse, frente al 70% que preconizaba el ‘padre’ de la reforma, Martin Hirsch. ¿Qué implica esta tasa? La idea básica del RSA es que las personas con salarios inferiores a un cierto nivel reciban su sueldo y, además, la diferencia entre el actual RMI y su salario minorado en un 62%. De esta forma, teniendo en cuenta que el RMI para una persona sola asciende a 448 euros mensuales, una persona que perciba el SMI a media jornada (519 euros netos), recibiría otros 251 euros más en concepto de RSA. En nuestro contexto, con el montante actual de la renta básica, esa tasa de acumulación permitiría complementar con cerca de 350 euros los salarios situados al nivel del SMI.
Recién iniciada su discusión parlamentaria en Francia, la propuesta de ingreso de solidaridad activa (RSA, en sus siglas francesas) es examinada en este artículo de la revista Futuribles por la profesora Chantal Euzéby. Buena conocedora del sistema de protección social europeo, la autora considera oportuna esta reforma, pues simplificará y racionalizará el complejo panorama de rentas mínimas francés, además de establecer un sistema real y permanente de estímulos al empleo. La reforma, sin embargo, advierte Euzéby, tiene riesgos importantes, como el sistema de actualización de la prestación o la estructura competencial que se adopte, y del papel que se atribuya a los diversos agentes en juego (servicios sociales, de empleo, cajas aseguradoras gestoras de la prestación) dependerá en buena medida la capacidad de inserción del dispositivo. En su artículo, Euzéby ofrece además algunas pistas sobre la articulación concreta de la reforma. Hace, en ese sentido, referencia a su financiación a través de un impuesto especial sobre el capital, idea que ha cogido a contrapié a la izquierda francesa y ha provocado chirridos en la mayoría presidencial de derechas. Euzéby también alude a la tasa de acumulación del 62% que parece imponerse, frente al 70% que preconizaba el ‘padre’ de la reforma, Martin Hirsch. ¿Qué implica esta tasa? La idea básica del RSA es que las personas con salarios inferiores a un cierto nivel reciban su sueldo y, además, la diferencia entre el actual RMI y su salario minorado en un 62%. De esta forma, teniendo en cuenta que el RMI para una persona sola asciende a 448 euros mensuales, una persona que perciba el SMI a media jornada (519 euros netos), recibiría otros 251 euros más en concepto de RSA. En nuestro contexto, con el montante actual de la renta básica, esa tasa de acumulación permitiría complementar con cerca de 350 euros los salarios situados al nivel del SMI.