Un sistema de apoyos centrado en la persona. Mejoras en la calidad de vida a través de los apoyos
Saved in:
Van Loon, J., Un sistema de apoyos centrado en la persona. Mejoras en la calidad de vida a través de los apoyos. Siglo Cero, Vol. 40(1), no. 229 (2009), p. 40-53.
Ref.
159302
Location:
DFB R.E Archivo
Palabras clave:
Apoyo, Calidad de vida, Discapacidad intelectual, Evaluación de necesidades, Programas individualizados, Servicios de apoyo, Tests
Apoyo, Calidad de vida, Discapacidad intelectual, Evaluación de necesidades, Programas individualizados, Servicios de apoyo, Tests
Abstract:
De acuerdo con este artículo, el paso de las definiciones de la calidad de vida al análisis del contexto, los factores personales y las interacciones entre entorno y sujeto han trasladado la metodología utilizada en la provisión de servicios a personas con discapacidad intelectual del paradigma del cuidado al del apoyo. Variar el objetivo y buscar la optimización de la vida de estas personas desarrollando planes individualizados implica una evaluación fundada en medidas subjetivas y objetivas. Numerosos estudios interculturales han validado ocho dimensiones básicas de la calidad de vida –bienestar emocional, relaciones interpersonales, bienestar material, desarrollo personal, bienestar físico, autodeterminación, inclusión social y derechos–, que se resumen en tres factores: independencia, participación social y bienestar. Según esta metodología, se realiza una primera entrevista para recavar datos sobre la situación actual e ideal de la persona. Esta información, junto a las opiniones de sus familiares, sirve para fijar los objetivos de esta persona y los apoyos necesarios para conseguirlos. Un plan individualizado de apoyos sirve para mejorar la atención centrada en la persona y de guía para el cambio favoreciendo, además, las mejoras en los aspectos organizativos.
De acuerdo con este artículo, el paso de las definiciones de la calidad de vida al análisis del contexto, los factores personales y las interacciones entre entorno y sujeto han trasladado la metodología utilizada en la provisión de servicios a personas con discapacidad intelectual del paradigma del cuidado al del apoyo. Variar el objetivo y buscar la optimización de la vida de estas personas desarrollando planes individualizados implica una evaluación fundada en medidas subjetivas y objetivas. Numerosos estudios interculturales han validado ocho dimensiones básicas de la calidad de vida –bienestar emocional, relaciones interpersonales, bienestar material, desarrollo personal, bienestar físico, autodeterminación, inclusión social y derechos–, que se resumen en tres factores: independencia, participación social y bienestar. Según esta metodología, se realiza una primera entrevista para recavar datos sobre la situación actual e ideal de la persona. Esta información, junto a las opiniones de sus familiares, sirve para fijar los objetivos de esta persona y los apoyos necesarios para conseguirlos. Un plan individualizado de apoyos sirve para mejorar la atención centrada en la persona y de guía para el cambio favoreciendo, además, las mejoras en los aspectos organizativos.