IS THE OVERREPRESENTATION OF THE POOR IN CHILD WELFARE CASELOADS DUE TO BIAS OR NEED?
Saved in:
JONSON-REID, M., ET AL., IS THE OVERREPRESENTATION OF THE POOR IN CHILD WELFARE CASELOADS DUE TO BIAS OR NEED?. CHILDREN AND YOUTH SERVICES REVIEW, Vol. 31, no. 3 (2009), p. 422-427.
Ref.
159683
Location:
SIIS R.1007 Archivo
Palabras clave:
Clase social, Control, Datos estadísticos, Discriminación, Factor de riesgo, Malos tratos, Menores, Pobreza, Protección de menores, Riesgo, EE.UU.
Clase social, Control, Datos estadísticos, Discriminación, Factor de riesgo, Malos tratos, Menores, Pobreza, Protección de menores, Riesgo, EE.UU.
Abstract:
El maltrato y la desatención infantiles son fenómenos de suma importancia en la actualidad, que pueden derivar fácilmente en la aparición de consecuencias comportamentales, económicas y de salud negativas y, a la postre, en situaciones de exclusión social. A pesar de que el maltrato no sea un fenómeno exclusivo de las clases bajas, parece tener mayor incidencia entre ellas, y algunos autores han defendido que los malos tratos y la clase social están íntimamente relacionados. Otros, en cambio, afirman que esta percepción se basa en prejuicios creados a la hora de informar de los malos tratos a los servicios de protección infantil. Este artículo tiene como objetivo demostrar o refutar la autenticidad de varias hipótesis que se barajan a la hora de abordar el uso de servicios de protección infantil y la clase social de dichos usuarios. Tras un análisis de diversas variables sociodemográficas, de la familia y del propio entorno en que vive el niño, los investigadores han llegado a la conclusión de que no es la clase social la que determina sufrir malos tratos, sino el entorno familiar y social en que se encuentra inmerso. De este modo, cabe destacar que los menores que crecen en entornos pobres y con ciertos factores familiares desfavorables están expuestos a un mayor peligro de maltrato recurrente, de acuerdo con los datos aportados por los servicios de protección infantil. Aunque, como suele ser habitual, de nuevo se constata el hecho de que la mayoría de casos de malos tratos pasan inadvertidos en nuestras sociedades, según los autores, este estudio aborda una nueva perspectiva en cuanto al maltrato infantil, ya que es el primero que identifica cómo los prejuicios pueden manifestarse en la relación con los servicios de protección infantil e intenta determinar la validez de dicha afirmación.
El maltrato y la desatención infantiles son fenómenos de suma importancia en la actualidad, que pueden derivar fácilmente en la aparición de consecuencias comportamentales, económicas y de salud negativas y, a la postre, en situaciones de exclusión social. A pesar de que el maltrato no sea un fenómeno exclusivo de las clases bajas, parece tener mayor incidencia entre ellas, y algunos autores han defendido que los malos tratos y la clase social están íntimamente relacionados. Otros, en cambio, afirman que esta percepción se basa en prejuicios creados a la hora de informar de los malos tratos a los servicios de protección infantil. Este artículo tiene como objetivo demostrar o refutar la autenticidad de varias hipótesis que se barajan a la hora de abordar el uso de servicios de protección infantil y la clase social de dichos usuarios. Tras un análisis de diversas variables sociodemográficas, de la familia y del propio entorno en que vive el niño, los investigadores han llegado a la conclusión de que no es la clase social la que determina sufrir malos tratos, sino el entorno familiar y social en que se encuentra inmerso. De este modo, cabe destacar que los menores que crecen en entornos pobres y con ciertos factores familiares desfavorables están expuestos a un mayor peligro de maltrato recurrente, de acuerdo con los datos aportados por los servicios de protección infantil. Aunque, como suele ser habitual, de nuevo se constata el hecho de que la mayoría de casos de malos tratos pasan inadvertidos en nuestras sociedades, según los autores, este estudio aborda una nueva perspectiva en cuanto al maltrato infantil, ya que es el primero que identifica cómo los prejuicios pueden manifestarse en la relación con los servicios de protección infantil e intenta determinar la validez de dicha afirmación.