BRIEF COUNSELING FOR REDUCING SEXUAL RISK AND BACTERIAL STIS AMONG DRUG USERS. RESULTS FROM PROJECT RESPECT
Saved in:
SEMAAN, S., ET AL., BRIEF COUNSELING FOR REDUCING SEXUAL RISK AND BACTERIAL STIS AMONG DRUG USERS. RESULTS FROM PROJECT RESPECT. DRUG AND ALCOHOL DEPENDENCE, Vol. 106, no. 1 (2010), p. 7-15.
Ref.
166451
Location:
SIIS R.854 Archivo
Palabras clave:
Cocaína, Datos estadísticos, Drogas de síntesis, Drogas ilegales, Drogodependencias, Enfermedades infecciosas, Hepatitis, Heroína, Prevención, Reducción de riesgo, Relaciones sexuales, Resultados, Riesgo, Vía intravenosa, EE.UU.
Cocaína, Datos estadísticos, Drogas de síntesis, Drogas ilegales, Drogodependencias, Enfermedades infecciosas, Hepatitis, Heroína, Prevención, Reducción de riesgo, Relaciones sexuales, Resultados, Riesgo, Vía intravenosa, EE.UU.
Abstract:
Las últimas dos décadas, el número de personas que consumen drogas inyectadas se ha reducido y, con ello, también el contagio del VIH por esa vía. Así, las relaciones sexuales han ganado en importancia como vehículos de propagación del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS) entre usuarios de heroína o cocaína, ya sea por vía inyectada o no. Atajar este problema reviste una dificultad añadida, y es la falta de literatura científica al respecto, debida a que, hasta hace poco, se creía que los usuarios de drogas no encajaban en los protocolos de las investigaciones, tenían bajas tasas de prevalencia de ETS o no eran sexualmente activos. Estos prejuicios se han ido eliminado con la investigación sobre el VIH/sida, y los estudios sobre ETS en consumidores de drogas son ahora más habituales. Esta investigación busca arrojar algo de luz sobre las intervenciones más eficaces para disminuir las conductas sexuales de riesgo y las ETS entre quienes consumen drogas. Sus autoras revisan los resultados del proyecto RESPECT –un programa de intervenciones breves que está recomendado para heterosexuales con alto riesgo de contraer una ETS–, para verificar si podría ser útil con las y los usuarios de drogas. Los análisis realizados ponen de manifiesto que, entre los participantes del estudio, quienes habían consumido alguna vez drogas inyectadas (335 personas) y quienes nunca lo habían hecho (3.963 personas) mostraban algunas diferencias sociodemográficas y sanitarias. Por ejemplo, los primeros presentaban menor incidencia de gonorrea, infección por Chlamydia trachomatis e infección por ETS bacteriana, mientras que registraban mayores tasas de sífilis. Sin embargo, ambos grupos siguieron el programa y facilitaron datos a los doce meses en proporción similar. Además, los participantes que habían consumido drogas inyectadas alguna vez redujeron sus prácticas sexuales de riesgo y vieron reducida la prevalencia de ETS. Estos buenos resultados, junto al hecho de que este colectivo probablemente no difiera de los actuales consumidores de droga –en particular de los de drogas inyectadas–, llevan a las investigadoras a concluir que el programa RESPECT podría aplicarse con éxito para favorecer la reducción de riesgos sexuales entre los consumidores de drogas.
Las últimas dos décadas, el número de personas que consumen drogas inyectadas se ha reducido y, con ello, también el contagio del VIH por esa vía. Así, las relaciones sexuales han ganado en importancia como vehículos de propagación del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS) entre usuarios de heroína o cocaína, ya sea por vía inyectada o no. Atajar este problema reviste una dificultad añadida, y es la falta de literatura científica al respecto, debida a que, hasta hace poco, se creía que los usuarios de drogas no encajaban en los protocolos de las investigaciones, tenían bajas tasas de prevalencia de ETS o no eran sexualmente activos. Estos prejuicios se han ido eliminado con la investigación sobre el VIH/sida, y los estudios sobre ETS en consumidores de drogas son ahora más habituales. Esta investigación busca arrojar algo de luz sobre las intervenciones más eficaces para disminuir las conductas sexuales de riesgo y las ETS entre quienes consumen drogas. Sus autoras revisan los resultados del proyecto RESPECT –un programa de intervenciones breves que está recomendado para heterosexuales con alto riesgo de contraer una ETS–, para verificar si podría ser útil con las y los usuarios de drogas. Los análisis realizados ponen de manifiesto que, entre los participantes del estudio, quienes habían consumido alguna vez drogas inyectadas (335 personas) y quienes nunca lo habían hecho (3.963 personas) mostraban algunas diferencias sociodemográficas y sanitarias. Por ejemplo, los primeros presentaban menor incidencia de gonorrea, infección por Chlamydia trachomatis e infección por ETS bacteriana, mientras que registraban mayores tasas de sífilis. Sin embargo, ambos grupos siguieron el programa y facilitaron datos a los doce meses en proporción similar. Además, los participantes que habían consumido drogas inyectadas alguna vez redujeron sus prácticas sexuales de riesgo y vieron reducida la prevalencia de ETS. Estos buenos resultados, junto al hecho de que este colectivo probablemente no difiera de los actuales consumidores de droga –en particular de los de drogas inyectadas–, llevan a las investigadoras a concluir que el programa RESPECT podría aplicarse con éxito para favorecer la reducción de riesgos sexuales entre los consumidores de drogas.
| ISSN: | 0376-8716 (papel) |
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