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El egoísmo y la falta de valores, dos de las principales amenazas contra el bienestar social


UTTING, D., (ED.), CONTEMPORARY SOCIAL EVILS. BRISTOL, POLICY PRESS, 2009, 245 p.
Ref. 167141
Location: 61.453

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Keywords:
Actitudes sociales, Cambio social, Desigualdad social, Fundamentos, Problemas sociales, Sociedad, Tendencias, Reino Unido

Abstract:
Cuáles son los mayores problemas sociales de la sociedad británica actual? Ésta es la pregunta a la que pretende responder este libro, editado por la prestigiosa fundación Joseph Rowntree. Según el creador de esta entidad sin ánimo de lucro, Joseph Rowntree, las mayores amenazas contra el bienestar en la Gran Bretaña a principios del siglo XX eran las drogodependencias, el juego y la pobreza. Cien años después, la fundación que lleva su nombre ha convocado a científicos, políticos y al público en general para identificar a los fenómenos sociales que suponen un riesgo para bienestar de los británicos. Estos expertos han aportado su opinión en forma de capítulos monográficos publicados en este volumen. Pero el libro también recoge los resultados de una serie de entrevistas con personas pertenecientes a colectivos desfavorecidos y las respuestas de una encuesta realizada entre 3.500 ciudadanos a pie de calle. Según el documento, y como era de esperar, algunos de los problemas presentes hace cien años, tales como la pobreza, siguen presentes en la sociedad actual. Más sorprendente resulta quizás el hecho de que la mayoría de las personas que han participado en la elaboración del libro identifican la falta de valores, un creciente individualismo y el galopante consumismo como factores causantes de la miseria social. Aunque el tema de la publicación no sea novedoso, el volumen aporta sin lugar a dudas un viento fresco al debate social actual e incita a los lectores a reflexionar en profundidad sobre los orígenes de los problemas sociales de hoy día. Y aunque puede resultar duro admitir nuestra responsabilidad colectiva en la generación de tales problemas, hay que recordar que, si los ciudadanos realmente somos los culpables de estos males, puede que dispongamos de los medios necesarios para erradicarlos.