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LOPEZ, L., EL PAPEL DE LAS PENSIONES MINIMAS EN EL PROCESO DE MADURACION DE LOS SISTEMAS DE PROTECCION SOCIAL Y EN RELACION CON LAS ESTRATEGIAS DE ACTIVACION PARA LA INCORPORACION AL EMPLEO. REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO E INMIGRACION , no. EXTR. DERECHO SOCIAL INTERNACIONAL Y COMUNITARIO (2010), p. 203-258
Ref. 167854
Location: R.1299 Archivo

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Keywords:
Exclusión social, Nivel de ingresos, Pensiones, Pobreza, Política activa empleo, Precariedad, Prestaciones económicas, Protección social, Salario mínimo, Trabajo, Unión Europea

Abstract:
Un 20% de la población europea vivía en el año 2000 sumida en una pobreza relativa, lo que significa sobrevivir con ingresos inferiores al 60% de la renta per capita. La exclusión social ya no sólo se deriva de una situación de pobreza sino de los efectos de la precariedad laboral que convierte en crónica la presencia de , generando una reducción en la productividad, desincentivando la economía e incrementando más allá de lo previsto el gasto público. Hasta el momento, las medidas adoptadas no han resultado eficaces ni en la creación de empleo, ni en el mantenimiento del que se consigue ni en el incremento de su calidad, creando una dinámica difícil de romper. Así, quienes están excluidos reciben una ayuda a cambio de su inserción, la inserción se produce en el ámbito más bajo de la precariedad laboral por lo que el beneficiario vuelve a encontrarse en la esfera de la exclusión. Una escasa dedicación a los colectivos excluidos, a sus necesidades vitales y formativas para garantizar su inclusión social más allá de su inclusión laboral y, por ende, la falta de un seguimiento efectivo de su trayectoria inclusiva pueden ser causa de tal fracaso. Todo ello repercute en las pensiones mínimas pues, como consecuencia de estas vicisitudes, aumenta el número de beneficiarios o se expulsa hacia el sistema asistencial a quienes no logran completar sus carreras de cotización. Garantizar la permanencia en el empleo de los activos o mejorar las condiciones de trabajo, especialmente las salariales, servirá para invertir esta tendencia, siendo la mejora de la calidad en el empleo la solución más idónea. Condiciones de trabajo devaluadas, incumplidas, no sancionadas o simplemente inaplicadas están deteriorando no sólo el mercado de trabajo sino el sistema de protección social que no obtiene recursos en el nivel contributivo y requiere más para dispensar ayudas en el nivel asistencial. Una depauperación que provoca un daño irreversible en un entorno globalizado en el que la descentralización productiva se generaliza sin alcanzar una respuesta social solvente como contrapartida.