EL COLECTIVO DE MAYORES, LOS ACCIDENTES DE TRAFICO Y EL TRABAJO SOCIAL
Saved in:
IZQUIERDO, J.D., TORRES, R., EL COLECTIVO DE MAYORES, LOS ACCIDENTES DE TRAFICO Y EL TRABAJO SOCIAL. PORTULARIA. REVISTA DE TRABAJO SOCIAL, Vol. 10, no. 1 (2010), p. 33-49.
Ref.
171420
Sted:
SIIS R.1806 Archivo
Palabras clave:
Accidentes de tráfico, Atención primaria, Intervención social, Médicos, Personas mayores, Población riesgo, Relación profesional-cliente, Seguridad vial, Trabajo social, España
Accidentes de tráfico, Atención primaria, Intervención social, Médicos, Personas mayores, Población riesgo, Relación profesional-cliente, Seguridad vial, Trabajo social, España
Abstract:
Si se cumple la proyección sobre población para 2050 aportada por la OMS, en España el 35% de sus habitantes tendrán más de 65 años. La rapidez con que nos acercamos a esa cifra, aparentemente lejana, obliga a redefinir, en muchos aspectos, las variables económicas, sociales y culturales desde las que se ha construido el modelo de vida y las prioridades presupuestarias. Un aspecto de esa sociología de la vida cotidiana de "los mayores" está marcado por su situación asimétrica con el tráfico de vehículos y la pandemia que suponen los accidentes de tráfico, con muertes y lesiones, tanto en carretera como en ciudad, tanto en su rol de conductores como en su papel de peatones. Según los últimos datos de la DGT, los +65 son los que menos se benefician de la reducción de accidentes que se ha producido en España en los últimos años. El hecho de que no exista una edad límite para retirar el carné de conducir y que los Centros de Reconocimiento de Conductores no cumplan con su cometido de disuasión legal, por establecer una competencia a la baja en busca del cliente, impiden la funcionalidad del sistema. Con este panorama, en que las carreteras se encuentran y se encontrarán crecientemente utilizadas por conductores septuagenarios, octogenarios y nonagenarios, aparecen dos figuras fundamentales por su situación relacional con los mayores, que pueden aportar un gran servido a la colectividad, el médico de cabecera y el trabajador social. Involucrarse o no en esta tarea puede ser decisivo. Se abre, así, un nuevo ámbito de intervención social: mayores vulnerables ante el tráfico.
Si se cumple la proyección sobre población para 2050 aportada por la OMS, en España el 35% de sus habitantes tendrán más de 65 años. La rapidez con que nos acercamos a esa cifra, aparentemente lejana, obliga a redefinir, en muchos aspectos, las variables económicas, sociales y culturales desde las que se ha construido el modelo de vida y las prioridades presupuestarias. Un aspecto de esa sociología de la vida cotidiana de "los mayores" está marcado por su situación asimétrica con el tráfico de vehículos y la pandemia que suponen los accidentes de tráfico, con muertes y lesiones, tanto en carretera como en ciudad, tanto en su rol de conductores como en su papel de peatones. Según los últimos datos de la DGT, los +65 son los que menos se benefician de la reducción de accidentes que se ha producido en España en los últimos años. El hecho de que no exista una edad límite para retirar el carné de conducir y que los Centros de Reconocimiento de Conductores no cumplan con su cometido de disuasión legal, por establecer una competencia a la baja en busca del cliente, impiden la funcionalidad del sistema. Con este panorama, en que las carreteras se encuentran y se encontrarán crecientemente utilizadas por conductores septuagenarios, octogenarios y nonagenarios, aparecen dos figuras fundamentales por su situación relacional con los mayores, que pueden aportar un gran servido a la colectividad, el médico de cabecera y el trabajador social. Involucrarse o no en esta tarea puede ser decisivo. Se abre, así, un nuevo ámbito de intervención social: mayores vulnerables ante el tráfico.
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