Cover Image

La participación de las personas mayores en la Universidad favorece el envejecimiento activo


VILLAR, F., ET AL., OLDER PEOPLE'S UNIVERSITY STUDENTS IN SPAIN: A COMPARISON OF MOTIVES AND BENEFITS BETWEEN TWO MODELS. AGEING AND SOCIETY , Vol. 30, no. 8 (2010), p. 1343-1355
Ref. 171451
Location: R.352 Archivo

Request the document


Keywords:
Efectos, Estudiantes, Evaluación de servicios, Personas mayores, Personas mayores activas, Universidad, España

Abstract:
Este estudio se propone averiguar las motivaciones de las personas mayores que se inscriben en los programas universitarios, así como los beneficios que perciben en esa actividad, analizando si éstos difieren según el programa elegido. Los resultados muestran que el deseo de adquirir conocimientos, de ‘aprender por aprender’, era la motivación mayoritaria (y el beneficio más valorado), seguida de la aspiración de sentirse útiles y de conocer a nuevas personas. Aunque las características sociodemográficas de ambos tipos de alumnado varían significativamente (mayor edad, mayor número de mujeres y menor nivel educativo en el modelo de ‘clases universitarias’), las motivaciones y los beneficios percibidos eran prácticamente los mismos. De este estudio se desprende que la participación de las personas mayores en la vida universitaria se presenta como un excelente mecanismo de socialización y de promoción del envejecimiento activo.

Abstract:
La percepción de la tercera edad como una etapa de vida caracterizada por la pérdida y la dependencia está siendo sustituida por una conceptualización mucho más positiva e incluyente, designada bajo el término ‘envejecimiento activo’. Los programas universitarios dirigidos a este grupo etario se enmarcan en esta línea de potenciar la participación de las personas mayores en la vida social, cultural, económica y ciudadana. En España, se concretan en dos modelos diferentes: las ‘clases universitarias para las personas mayores’ y ‘las escuelas de la experiencia’. En el primer modelo, las personas mayores asisten a una o dos clases por semana, combinadas con actividades extrauniversitarias. Además, los propios alumnos participan en el diseño de los contenidos de las materias que se imparten. El segundo modelo, la escuela de la experiencia, supone mayor exigencia. Las materias son diseñadas por la propia universidad, el programa tiene una duración de tres o cuatro años, y se comparten varias asignaturas con el resto del alumnado.