Making managed personal budgets work for older people. What older people want, what works and how to achieve the best outcomes
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Feltoe, E., Orellana, K., Making managed personal budgets work for older people. What older people want, what works and how to achieve the best outcomes. Serie: Expert Series, Londres, Age UK, 2013, 93 p.
Ref.
197743
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Atención individualizada, Autodeterminación, Buenas prácticas, Dependencia, Entidades locales, Manuales, Personas mayores, Prestación vinculada al servicio, Prestaciones económicas, Recomendaciones, Servicios de apoyo, Servicios sociales, Voluntariado, Reino Unido
Atención individualizada, Autodeterminación, Buenas prácticas, Dependencia, Entidades locales, Manuales, Personas mayores, Prestación vinculada al servicio, Prestaciones económicas, Recomendaciones, Servicios de apoyo, Servicios sociales, Voluntariado, Reino Unido
Abstract:
Situar la personalización y la autonomía de la personas usuarias como principios rectores ha transformado completamente el modelo británico de atención a la dependencia. Uno de los instrumentos establecidos para ello son los presupuestos personales ('personal budgets'), que permiten a cada beneficiario/a elegir el tipo de apoyo comunitario que se ajuste mejor a sus necesidades y preferencias. Sin embargo, la posibilidad real de elegir deriva en buena medida del diseño y funcionamiento del sistema, y en este sentido, hay serias dudas de que determinados grupos poblacionales, como las personas mayores, tengan garantizado su derecho efectivo a escoger. Esta guía tiene como finalidad orientar a las autoridades locales a mejorar la asistencia que prestan a las y los mayores en el uso de presupuestos personales, identificar buenas prácticas y mostrar cómo el tercer sector puede apoyar a las autoridades locales en esta materia.<br><br>El documento señala que las personas mayores quieren que las atienda siempre la misma persona, que la burocracia sea mínima, que la relación con las entidades provisoras de servicios sea continua pero flexible, que se facilite su participación en actividades sociales en la comunidad, que los servicios no se limiten a los tradicionales (asistencia domiciliaria, centros de día, actividades) y que los tipos de apoyo no estén determinados por la financiación de los servicios. Las recomendaciones dirigidas a éstos pasan por proporcionar buena información y asesoramiento a las personas mayores tan pronto como soliciten apoyo, y ofrecer la posibilidad de hacerlo en encuentros presenciales. Esta labor debe ir dirigida a que las personas mayores comprendan las opciones existentes y puedan planificar la atención según sus necesidades y deseos, y no en función de los intereses o la organización de los propios servicios. En este contexto, y al margen de que puedan gestionar servicios directamente, las entidades del tercer sector estarían llamadas a reforzar el carácter comunitario de la atención, a través de programas de voluntariado, de apoyo de pares o de impulso de la contratación colectiva de servicios por parte de las personas mayores.
Situar la personalización y la autonomía de la personas usuarias como principios rectores ha transformado completamente el modelo británico de atención a la dependencia. Uno de los instrumentos establecidos para ello son los presupuestos personales ('personal budgets'), que permiten a cada beneficiario/a elegir el tipo de apoyo comunitario que se ajuste mejor a sus necesidades y preferencias. Sin embargo, la posibilidad real de elegir deriva en buena medida del diseño y funcionamiento del sistema, y en este sentido, hay serias dudas de que determinados grupos poblacionales, como las personas mayores, tengan garantizado su derecho efectivo a escoger. Esta guía tiene como finalidad orientar a las autoridades locales a mejorar la asistencia que prestan a las y los mayores en el uso de presupuestos personales, identificar buenas prácticas y mostrar cómo el tercer sector puede apoyar a las autoridades locales en esta materia.<br><br>El documento señala que las personas mayores quieren que las atienda siempre la misma persona, que la burocracia sea mínima, que la relación con las entidades provisoras de servicios sea continua pero flexible, que se facilite su participación en actividades sociales en la comunidad, que los servicios no se limiten a los tradicionales (asistencia domiciliaria, centros de día, actividades) y que los tipos de apoyo no estén determinados por la financiación de los servicios. Las recomendaciones dirigidas a éstos pasan por proporcionar buena información y asesoramiento a las personas mayores tan pronto como soliciten apoyo, y ofrecer la posibilidad de hacerlo en encuentros presenciales. Esta labor debe ir dirigida a que las personas mayores comprendan las opciones existentes y puedan planificar la atención según sus necesidades y deseos, y no en función de los intereses o la organización de los propios servicios. En este contexto, y al margen de que puedan gestionar servicios directamente, las entidades del tercer sector estarían llamadas a reforzar el carácter comunitario de la atención, a través de programas de voluntariado, de apoyo de pares o de impulso de la contratación colectiva de servicios por parte de las personas mayores.