Ética y crisis (económica). VII Informe sobre exclusión y desarrollo social en España
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Martínez, E., Ética y crisis (económica). VII Informe sobre exclusión y desarrollo social en España. Serie: Documento de Trabajo, Madrid, Fundación FOESSA, Cáritas Española Editores, 2014, 22 p.
Ref.
279979
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Crisis económica, Pobreza, Desigualdad social, Ética, Concepto, Justicia social, España
Crisis económica, Pobreza, Desigualdad social, Ética, Concepto, Justicia social, España
Abstract:
La crisis económica ha puesto de relieve una grave injusticia que estaba ya latente en los años de bonanza económica: una desigualdad abismal en el reparto de la riqueza que producimos entre todos, tanto en el interior de cada país como en el plano internacional. Esta desigualdad es injusta desde dos puntos de vista complementarios: el de la moral cotidiana de las sociedades de tradición occidental, que se basa en la afirmación de la igual dignidad de toda persona, y el la ética filosófica académica de las teorías de la justicia social, que mantiene un amplio debate interno pero que finalmente muestra que los mejores argumentos están del lado de lo que Philippe van Parijs ha llamado “liberalismo solidarista” (una concepción de la justicia social que otorga prioridad a la solidaridad para hacer posible la igual libertad de todos), complementado con las aportaciones del enfoque de las capacidades de Amartya Sen. Así pues, la ética se muestra capaz de ofrecer buenas razones para denunciar los abusos cometidos por quienes han provocado la crisis, y más allá de la crisis, denunciar también el mal diseño y la mala gestión de unas estructuras económicas que permiten y amplían la brecha de una desigualdad monstruosa entre el 1% de la población mundial y el 99% restante. Pero no se trata sólo de denunciar, sino que al mismo tiempo es preciso atender a las víctimas en la medida de lo posible. Lo ético no es sólo argumentar, sino sobre todo actuar. La ética de la crisis invita al doble compromiso de denunciar a los causantes y ayudar a las víctimas.
La crisis económica ha puesto de relieve una grave injusticia que estaba ya latente en los años de bonanza económica: una desigualdad abismal en el reparto de la riqueza que producimos entre todos, tanto en el interior de cada país como en el plano internacional. Esta desigualdad es injusta desde dos puntos de vista complementarios: el de la moral cotidiana de las sociedades de tradición occidental, que se basa en la afirmación de la igual dignidad de toda persona, y el la ética filosófica académica de las teorías de la justicia social, que mantiene un amplio debate interno pero que finalmente muestra que los mejores argumentos están del lado de lo que Philippe van Parijs ha llamado “liberalismo solidarista” (una concepción de la justicia social que otorga prioridad a la solidaridad para hacer posible la igual libertad de todos), complementado con las aportaciones del enfoque de las capacidades de Amartya Sen. Así pues, la ética se muestra capaz de ofrecer buenas razones para denunciar los abusos cometidos por quienes han provocado la crisis, y más allá de la crisis, denunciar también el mal diseño y la mala gestión de unas estructuras económicas que permiten y amplían la brecha de una desigualdad monstruosa entre el 1% de la población mundial y el 99% restante. Pero no se trata sólo de denunciar, sino que al mismo tiempo es preciso atender a las víctimas en la medida de lo posible. Lo ético no es sólo argumentar, sino sobre todo actuar. La ética de la crisis invita al doble compromiso de denunciar a los causantes y ayudar a las víctimas.