Desigualdades de género en la distribución de los recursos económicos en las parejas
Saved in:
Dema, S., Díaz, C., Desigualdades de género en la distribución de los recursos económicos en las parejas. Papers. Revista de Sociología, vol. 100, n. 1, 2015, p. 53-73.
Ref.
505324
Location:
SIIS Archivo (R.292)
Palabras clave:
Mujer, Hombre, Género, Desigualdad social, Nivel de ingresos, Estatus socioeconómico, Pareja, Matrimonio, Igualdad de género, España
Mujer, Hombre, Género, Desigualdad social, Nivel de ingresos, Estatus socioeconómico, Pareja, Matrimonio, Igualdad de género, España
Abstract:
Las parejas de doble ingreso constituyen una forma de convivencia cada vez más frecuente en nuestra sociedad, y de hecho, han aumentado claramente en las dos últimas décadas. El que, hoy en día, las mujeres contribuyan cada vez más a los ingresos familiares y tengan una vida profesional propia, en principio, podría ser considerado un buen punto de partida para el establecimiento de unas relaciones más igualitarias en el interior del hogar. El presente estudio se centra en conocer ―a partir de los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida― en qué medida las desigualdades de género perviven en las parejas de doble ingreso en España y si la diferente aportación económica de cada miembro de la pareja tiene un efecto perceptible en el aumento o disminución de la igualdad en el seno de los hogares. <br><br>La investigación pone de relieve que la mayoría de las parejas jóvenes tiene doble ingreso, frente al modelo tradicional de varón proveedor y mujer ama de casa, que sigue predominando en los hogares de las generaciones mayores. A pesar del cambio de modelo familiar, persiste el predominio económico masculino ―tanto en su cuantía como en su generalización― en los hogares españoles de todas las generaciones. Estas diferencias en los ingresos sitúan a las mujeres en una posición de partida peor a la hora de utilizar el dinero tanto para sus gastos personales como para negociar con sus parejas los gastos del hogar. Por otro lado, en todos los modelos familiares hay menos mujeres que varones perceptoras de ingresos, y aquellas que sí los perciben reciben una cuantía inferior a la de los varones en situación comparable. Destaca el hecho de que las mujeres en edad laboral que viven en pareja reciban unos ingresos un 36% inferiores a las que viven solas, y que un 12% inferiores a las que encabezan hogares monoparentales, lo contrario de lo que les sucede a los varones en edad laboral que viven emparejados, que perciben un 17% más que los que viven solos.
Las parejas de doble ingreso constituyen una forma de convivencia cada vez más frecuente en nuestra sociedad, y de hecho, han aumentado claramente en las dos últimas décadas. El que, hoy en día, las mujeres contribuyan cada vez más a los ingresos familiares y tengan una vida profesional propia, en principio, podría ser considerado un buen punto de partida para el establecimiento de unas relaciones más igualitarias en el interior del hogar. El presente estudio se centra en conocer ―a partir de los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida― en qué medida las desigualdades de género perviven en las parejas de doble ingreso en España y si la diferente aportación económica de cada miembro de la pareja tiene un efecto perceptible en el aumento o disminución de la igualdad en el seno de los hogares. <br><br>La investigación pone de relieve que la mayoría de las parejas jóvenes tiene doble ingreso, frente al modelo tradicional de varón proveedor y mujer ama de casa, que sigue predominando en los hogares de las generaciones mayores. A pesar del cambio de modelo familiar, persiste el predominio económico masculino ―tanto en su cuantía como en su generalización― en los hogares españoles de todas las generaciones. Estas diferencias en los ingresos sitúan a las mujeres en una posición de partida peor a la hora de utilizar el dinero tanto para sus gastos personales como para negociar con sus parejas los gastos del hogar. Por otro lado, en todos los modelos familiares hay menos mujeres que varones perceptoras de ingresos, y aquellas que sí los perciben reciben una cuantía inferior a la de los varones en situación comparable. Destaca el hecho de que las mujeres en edad laboral que viven en pareja reciban unos ingresos un 36% inferiores a las que viven solas, y que un 12% inferiores a las que encabezan hogares monoparentales, lo contrario de lo que les sucede a los varones en edad laboral que viven emparejados, que perciben un 17% más que los que viven solos.