Factores que inciden en la soledad residencial de las personas mayores que viven solas

Gespeichert in:
Gallo, J., Molina, J., Factores que inciden en la soledad residencial de las personas mayores que viven solas. Gerokomos, vol. 26, n. 1, 2015, p. 3-9.
Ref. 506427
Standort: SIIS Archivo (R.1698)
Palabras clave:
Personas mayores, Acción comunitaria, Soledad, Relaciones sociales, Efectos, Factor de riesgo, Factor de protección, Apoyo social, Relaciones familiares, Literatura científica
Abstract:
Tras perder a la pareja, las personas mayores en España prefieren cada vez más vivir solas, tanto en el ámbito rural como en el urbano, e independientemente del grado de autonomía. Ante esta realidad, el presente artículo analiza los siete factores principales que, según la bibliografía nacional e internacional revisada, inciden en la soledad residencial de las personas mayores, a saber: la red social, la familia, el género, el espacio residencial, los productos de la vida diaria, la discapacidad y los recursos sociosanitarios. <br><br>La revisión de la literatura realizada por los autores evidencia, entre otras cuestiones, que es urgente replantearse el papel de la familia en la situación de soledad residencial de las personas mayores. Los importantes cambios estructurales acontecidos en la familia ―menor número y mayor movilidad geográfica de sus miembros, incorporación de la mujer al mundo del trabajo, lenta y selectiva incorporación del hombre a la tarea de cuidar, cambios en el tipo de vivienda y debilitamiento de los valores familiares― dificultan que pueda cumplir con su papel socializador. Si bien el grado de vinculación de las personas mayores con los hijos suele ser muy estrecho ―para ellas, representan un importante soporte emocional y sus potenciales cuidadores―, prefieren continuar viviendo en su propia casa, pero cerca de la de otros miembros de la familia. Cuando se plantea la necesidad de convivencia entre las personas mayores y su familia, a veces surge la opción de rotar entre los hogares de los hijos, lo que alimenta la idea del estorbo en los mayores. Una de las conclusiones de los autores apunta, precisamente, a que el número de personas mayores que viven solas, incluso cuando tienen cierto grado de dependencia, parece una tendencia creciente que debe ser tenida en cuenta por toda la sociedad y, en particular, por las familias y los equipos de salud que atienden a este grupo etario.