Bienestar y patrones residenciales de la población que envejece y no convive en pareja. Europa occidental, 2004-2011
Saved in:
Miret, P., Zueras, P., Bienestar y patrones residenciales de la población que envejece y no convive en pareja. Europa occidental, 2004-2011. Revista Internacional de Sociología, Vol. 73, n. 3, 2015, p. 1-16.
Ref.
507718
Location:
SIIS Archivo (R.407)
Palabras clave:
Personas mayores, Familia, Pareja, Situación familiar, Bienestar, Salud, Acción comunitaria, Residencias, Efectos, Estudio comparativo, Encuestas, Europa
Personas mayores, Familia, Pareja, Situación familiar, Bienestar, Salud, Acción comunitaria, Residencias, Efectos, Estudio comparativo, Encuestas, Europa
Abstract:
¿La mayor o menor propensión a convivir con otras personas en vez de a vivir solo es cultural, o existen factores estructurales o coyunturales que la explican? Para responder a esta pregunta, los autores del presente artículo analizan la población mayor de 65 años no institucionalizada y que no convive en pareja en diez países europeos que participaron en las cuatro ediciones de la encuesta Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe (SHARE), de 2004-2005 a 2010-2011.<br><br>España se presenta como el país donde la relación de acompañamiento es mayor, siendo Dinamarca el lugar donde la convivencia es menor; seguida de Suecia, Holanda, y, a cierta distancia, Suiza. En un punto intermedio están Francia, Bélgica, Austria y Alemania (la Europa central). Finalmente, con una relación de acompañamiento notablemente superior están Italia y España. Se afirma así que, mientras que a los nórdicos les gusta vivir solos, a los meridionales les gusta vivir acompañados. Pero también es plausible pensar que, mientras que en los países socialdemócratas los servicios públicos les permiten vivir solos hasta que necesitan asistencia continuada ante una pérdida importante de autonomía funcional, en el sur de Europa la ausencia de servicios obliga a las personas mayores de 65 años a convivir. Los patrones residenciales descritos parecen responder, por tanto, a la diversidad de regímenes de cuidado observados en países nórdicos, donde la responsabilidad de asistir a los mayores es del Estado, y en los países del centro o meridionales, donde la obligación recae primordialmente sobre la familia.
¿La mayor o menor propensión a convivir con otras personas en vez de a vivir solo es cultural, o existen factores estructurales o coyunturales que la explican? Para responder a esta pregunta, los autores del presente artículo analizan la población mayor de 65 años no institucionalizada y que no convive en pareja en diez países europeos que participaron en las cuatro ediciones de la encuesta Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe (SHARE), de 2004-2005 a 2010-2011.<br><br>España se presenta como el país donde la relación de acompañamiento es mayor, siendo Dinamarca el lugar donde la convivencia es menor; seguida de Suecia, Holanda, y, a cierta distancia, Suiza. En un punto intermedio están Francia, Bélgica, Austria y Alemania (la Europa central). Finalmente, con una relación de acompañamiento notablemente superior están Italia y España. Se afirma así que, mientras que a los nórdicos les gusta vivir solos, a los meridionales les gusta vivir acompañados. Pero también es plausible pensar que, mientras que en los países socialdemócratas los servicios públicos les permiten vivir solos hasta que necesitan asistencia continuada ante una pérdida importante de autonomía funcional, en el sur de Europa la ausencia de servicios obliga a las personas mayores de 65 años a convivir. Los patrones residenciales descritos parecen responder, por tanto, a la diversidad de regímenes de cuidado observados en países nórdicos, donde la responsabilidad de asistir a los mayores es del Estado, y en los países del centro o meridionales, donde la obligación recae primordialmente sobre la familia.