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Barbarino, P., et al., From plan to impact III. Maintaining dementia as a priority in unprecedented times. Londres, Alzheimer's Disease International, 2020, 82 p.
Ref. 553789
Location: SIIS Archivo

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Keywords:
Discapacidad, Personas mayores, Enfermedad de Alzheimer, Demencia, Salud mental, Factor de riesgo, Salud pública, Enfermedades infecciosas, Virus, Epidemia, Efectos, Reducción de riesgo, Diagnóstico, Tratamiento, Atención sociosanitaria, Atención individualizada, Cuidadores, Necesidades, Apoyo, Experiencias, Políticas públicas, Innovaciones, Campañas, Servicios de información, Datos estadísticos, Panorama internacional

Abstract:
En este informe de la Asociación Internacional de Alzheimer se realiza una evaluación del progreso del ‘Plan de acción global sobre la respuesta de la salud pública a la demencia 2017-2025’, aprobado en 2017 por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El periodo estudiado va de enero a junio de 2020 y se pone especial énfasis en las oportunidades y retos que ha generado la pandemia de COVID-19.

El Plan establece que para 2025 el 75% de los países debería contar con políticas, estrategias, planes o marcos nacionales para la demencia, ya sea por separado o integrados en otras políticas o planes y, en 2020, este porcentaje es únicamente del 19%. En el documento se analizan diferentes casos de planes adoptados y en desarrollo en diversos países (entre ellos España, donde se ha aprobado el Plan Nacional de Alzheimer 2019-2023) y se llama a los gobiernos a la acción urgente para su implementación. Otro de los objetivos del Plan es que los 194 estados miembros de la OMS realicen campañas e iniciativas de sensibilización pública sobre la demencia a fin de reducir el estigma, generar una mayor conciencia y promover la inclusión, el respeto y las actitudes de apoyo en la comunidad. Cabe destacar que, en la actualidad, todos los países que tienen planes nacionales contra la demencia realizan campañas de sensibilización. También se abordan las iniciativas relacionadas con los factores de riesgo que tienen que ver con el estilo de vida, como la obesidad y el tabaquismo, pues pueden reducir en gran medida la prevalencia y la incidencia de la enfermedad, así como sus efectos y, a largo plazo, permiten ahorrar gastos. Por último, la investigación muestra cómo los efectos del COVID-19 han puesto de relieve la necesidad de mejorar la calidad de la atención en los servicios públicos, desde la prevención, el diagnóstico y el apoyo post-diagnóstico, hasta los cuidados al final de la vida. Los resultados del estudio revelan que, aunque se han realizado progresos, aún queda mucho por hacer para garantizar que los millones de personas afectadas por la demencia en todo el mundo tengan acceso al apoyo y los servicios adecuados.