La salud mental de las mujeres. Mitos y realidades
Bewaard in:
Millán, A., et al., La salud mental de las mujeres. Mitos y realidades. Serie: Cuadernos para la Salud de las Mujeres n. 7, Sevilla, Instituto Andaluz de la Mujer, 2020, 52 p.
Ref.
558769
Plaats:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Mujer, Salud mental, Trastornos emocionales, Ansiedad, Depresión, Bienestar, Factor de riesgo, Problemas sociales, Condiciones de vida, Precariedad, Pobreza, Envejecimiento, Soledad, Percepción
Mujer, Salud mental, Trastornos emocionales, Ansiedad, Depresión, Bienestar, Factor de riesgo, Problemas sociales, Condiciones de vida, Precariedad, Pobreza, Envejecimiento, Soledad, Percepción
Samenvatting:
A la hora de hacer una aproximación a la salud mental conviene, más que nunca y a fuerza de parecer evidente, partir de la definición que del término salud realiza la Organización Mundial de la Salud (OMS): “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Es necesario hacerlo precisamente para destacar que, a la hora de analizar la realidad en la que se mueven los seres humanos, no debemos aislar ninguno de los tres “bienestares”, si no queremos obtener unos resultados parciales, poco consistentes y que con alta probabilidad nos conducirán a diagnósticos y conclusiones erróneas. Diversas investigaciones indican que la alta frecuencia de problemas de salud mental está asociada, fundamentalmente, con la pobreza, bajos niveles educativos, desestructuración social y desempleo. Distintas circunstancias relacionadas con la situación laboral como desempleo, estrés laboral, bajas prolongadas por enfermedad, permisos por maternidad, discapacidad o jubilación, se señalan como factores de riesgo de sufrir trastornos mentales.
A la hora de hacer una aproximación a la salud mental conviene, más que nunca y a fuerza de parecer evidente, partir de la definición que del término salud realiza la Organización Mundial de la Salud (OMS): “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Es necesario hacerlo precisamente para destacar que, a la hora de analizar la realidad en la que se mueven los seres humanos, no debemos aislar ninguno de los tres “bienestares”, si no queremos obtener unos resultados parciales, poco consistentes y que con alta probabilidad nos conducirán a diagnósticos y conclusiones erróneas. Diversas investigaciones indican que la alta frecuencia de problemas de salud mental está asociada, fundamentalmente, con la pobreza, bajos niveles educativos, desestructuración social y desempleo. Distintas circunstancias relacionadas con la situación laboral como desempleo, estrés laboral, bajas prolongadas por enfermedad, permisos por maternidad, discapacidad o jubilación, se señalan como factores de riesgo de sufrir trastornos mentales.