Educación Social: dignidad y derechos, en tiempos de pandemia

-д хадгалсан:
Educación Social: dignidad y derechos, en tiempos de pandemia. RES. Revista de Educación Social, n. 33, 2021, 655 p.
Ref. 569784
Байршил: SIIS Archivo (R.1882)
Palabras clave:
Educación social, COVID, Efectos, Responsabilidad profesional, Derechos, Formación, Necesidades, Nuevas tecnologías, Intervención socioeducativa, Experiencias, España
Хураангуй:
La Educación Social, en una acción socioeducativa deudora del reconocimiento de las capacidades resilientes de las personas, de sus necesidades emocionales, de nuestro papel mediador, etc., en todos los espacios sociales y con todas las personas, entendiendo su acción como facilitadora de la promoción cultural y social. Pero sus funciones no se quedan en lo técnico, porque las situaciones incapacitantes de un desarrollo digno (la pandemia se ha mostrado como una de ellas) que viven las personas, los grupos, las comunidades… nos indican cuáles son las limitaciones a resolver colectivamente.<br><br>La pandemia ha puesto de manifiesto cómo muchos de los escenarios en los que trabaja la Educación Social, están, además, infradotados y han sufrido una tensión en la que, la mayoría de las veces, la resistencia se ha hecho desde el compromiso personal y la responsabilidad profesional de las educadoras y educadores sociales, que han suplido la imprevisión de muchas de las estructuras políticas y administrativas.<br><br>Es primordial reconocer otros elementos como parte de la dignidad profesional, además de las condiciones sociolaborales y el reconocimiento social, como son la investigación, la formación permanente, los procesos de coordinación técnica, la supervisión y la generación de marcos teóricos y metodológicos. Y siempre cuestionándonos si la formación que se imparte está suficientemente ligada a la práctica profesional a desarrollar posteriormente.
Тодорхойлолт
Тойм:La Educación Social, en una acción socioeducativa deudora del reconocimiento de las capacidades resilientes de las personas, de sus necesidades emocionales, de nuestro papel mediador, etc., en todos los espacios sociales y con todas las personas, entendiendo su acción como facilitadora de la promoción cultural y social. Pero sus funciones no se quedan en lo técnico, porque las situaciones incapacitantes de un desarrollo digno (la pandemia se ha mostrado como una de ellas) que viven las personas, los grupos, las comunidades… nos indican cuáles son las limitaciones a resolver colectivamente.<br><br>La pandemia ha puesto de manifiesto cómo muchos de los escenarios en los que trabaja la Educación Social, están, además, infradotados y han sufrido una tensión en la que, la mayoría de las veces, la resistencia se ha hecho desde el compromiso personal y la responsabilidad profesional de las educadoras y educadores sociales, que han suplido la imprevisión de muchas de las estructuras políticas y administrativas.<br><br>Es primordial reconocer otros elementos como parte de la dignidad profesional, además de las condiciones sociolaborales y el reconocimiento social, como son la investigación, la formación permanente, los procesos de coordinación técnica, la supervisión y la generación de marcos teóricos y metodológicos. Y siempre cuestionándonos si la formación que se imparte está suficientemente ligada a la práctica profesional a desarrollar posteriormente.
ISSN:1698-9007 (online)