A follow-up study of peer relationships in autistic and non-autistic youths: Mediating effects from autistic, emotional and behavioral symptoms
Kaydedildi:
Wang, Y., et al., A follow-up study of peer relationships in autistic and non-autistic youths: Mediating effects from autistic, emotional and behavioral symptoms. Research in Developmental Disabilities, vol. 151, nº. 104768, 2024, 13 p.
Ref.
601223
Yer:
SIIS Archivo (R.775)
Palabras clave:
Trastornos del espectro autista, Autismo, Adolescentes, Síntomas, Diagnóstico, Características, Efectos, Relaciones sociales, Compañeros, Barreras, Conflicto, Emociones, Problemas de conducta, Evolución, Factor de riesgo, Factor de protección, Estudio comparativo, Estudio longitudinal, China
Trastornos del espectro autista, Autismo, Adolescentes, Síntomas, Diagnóstico, Características, Efectos, Relaciones sociales, Compañeros, Barreras, Conflicto, Emociones, Problemas de conducta, Evolución, Factor de riesgo, Factor de protección, Estudio comparativo, Estudio longitudinal, China
Özet:
Las dificultades sociales constituyen una de las características centrales del trastorno del espectro autista (TEA). Estas dificultades evolucionan a lo largo de las distintas etapas del desarrollo, y las personas autistas se enfrentan a desafíos diversos a lo largo de su vida (Lai et al., 2020; Lord et al., 2020; Lord et al., 2018). <br><br> Durante la infancia temprana, aspectos como la mirada, el desarrollo del lenguaje y la atención social han sido identificados como signos iniciales de características autistas (Barbaro y Dissanayake, 2009; Ozonoff et al., 2010). Con el paso del tiempo, los problemas de comunicación pueden manifestarse de formas variadas, que van desde una expresión verbal mínima hasta dificultades en el uso social del lenguaje, incluso en personas con una fluidez verbal desarrollada (Capps et al., 2000; Lai et al., 2013). <br><br> El concepto del problema de la doble empatía (Milton, 2012) pone de relieve que las dificultades en la interacción social no provienen únicamente de los desafíos que experimentan las personas autistas, sino también de la limitada capacidad del entorno no autista para reconocer estas diferencias y fomentar una comprensión recíproca. <br><br> Se han propuesto modelos de atención integral con el fin de abordar las necesidades específicas de esta población (Doherty et al., 2023). Una comprensión más profunda de la interacción entre los problemas emocionales y conductuales, las características autistas y los resultados sociales podría ofrecer nuevas oportunidades de intervención para mejorar la calidad de las interacciones y reducir las dificultades que enfrentan las personas autistas.
Las dificultades sociales constituyen una de las características centrales del trastorno del espectro autista (TEA). Estas dificultades evolucionan a lo largo de las distintas etapas del desarrollo, y las personas autistas se enfrentan a desafíos diversos a lo largo de su vida (Lai et al., 2020; Lord et al., 2020; Lord et al., 2018). <br><br> Durante la infancia temprana, aspectos como la mirada, el desarrollo del lenguaje y la atención social han sido identificados como signos iniciales de características autistas (Barbaro y Dissanayake, 2009; Ozonoff et al., 2010). Con el paso del tiempo, los problemas de comunicación pueden manifestarse de formas variadas, que van desde una expresión verbal mínima hasta dificultades en el uso social del lenguaje, incluso en personas con una fluidez verbal desarrollada (Capps et al., 2000; Lai et al., 2013). <br><br> El concepto del problema de la doble empatía (Milton, 2012) pone de relieve que las dificultades en la interacción social no provienen únicamente de los desafíos que experimentan las personas autistas, sino también de la limitada capacidad del entorno no autista para reconocer estas diferencias y fomentar una comprensión recíproca. <br><br> Se han propuesto modelos de atención integral con el fin de abordar las necesidades específicas de esta población (Doherty et al., 2023). Una comprensión más profunda de la interacción entre los problemas emocionales y conductuales, las características autistas y los resultados sociales podría ofrecer nuevas oportunidades de intervención para mejorar la calidad de las interacciones y reducir las dificultades que enfrentan las personas autistas.
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