Second versus first wave of COVID-19 deaths: shifts in age distribution and in nursing home fatalities

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Ioannidis, J., et al., Second versus first wave of COVID-19 deaths: shifts in age distribution and in nursing home fatalities. Environmental Research, vol. 195, 2021, 7 p.
Ref. 604529
Location: SIIS Archivo
Palabras clave:
Personas mayores, Residencias, COVID, Mortalidad, Factor de riesgo, Estudio comparativo, Panorama internacional
Abstract:
Este artículo analiza comparativamente las diferencias en la distribución por edad de las muertes por COVID-19 y la proporción de fallecimientos en residencias de mayores entre la primera y la segunda ola de la pandemia en 14 países con más de 4000 muertes y datos detallados por grupos de edad, y en 11 países con información sobre residencias. Los resultados muestran que la proporción de muertes en menores de 50 años se mantuvo muy baja y estable (entre 0,0 % y 1,5 % en países de altos ingresos), con ligeros descensos en la segunda ola (ratio de prevalencia 0,81), mientras que en Ucrania —único país de ingresos medios incluido— se redujo drásticamente del 12,7 % al 6,9 %. No se encontraron diferencias significativas en las muertes de menores de 50 años dentro del grupo de fallecidos menores de 70. En cambio, el estudio revela una reducción sustancial de las muertes en residencias en ocho de los once países analizados (ratios de prevalencia entre 0,36 y 0,78), atribuida al aprendizaje institucional, la mejora de protocolos de higiene, pruebas diagnósticas y control del personal. Australia fue la excepción, con un fuerte aumento debido a deficiencias estructurales del sistema de atención. Los autores concluyen que la edad de las víctimas se mantuvo constante entre olas, pero la disminución de las muertes en residencias contribuyó a reducir la letalidad general en la segunda ola, lo que evidencia un mayor grado de protección a los colectivos más vulnerables. Asimismo, subrayan que los patrones demográficos, la gestión del riesgo y las políticas de protección condicionan fuertemente la mortalidad, y que el seguimiento de la distribución por edad y entorno de las muertes resulta esencial para orientar futuras intervenciones y preparar mejor los sistemas sociosanitarios ante nuevas crisis epidémicas.