The global prevalence of E-cigarettes in youth: a comprehensive systematic review and meta-analysis
Bewaard in:
Salari, N., et al., The global prevalence of E-cigarettes in youth: a comprehensive systematic review and meta-analysis. Public Health in Practice, vol. 7, 2024, 7 p.
Ref.
605500
Plaats:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Drogodependencias, Juventud, Tabaco, Nicotina de sustitución, Consumo, Datos estadísticos, Efectos
Drogodependencias, Juventud, Tabaco, Nicotina de sustitución, Consumo, Datos estadísticos, Efectos
Samenvatting:
En un mundo donde el tabaco sigue siendo uno de los mayores desafíos de salud pública —con más de 1.300 millones de fumadores y 8 millones de muertes anuales atribuidas a su consumo—, los cigarrillos electrónicos han irrumpido como un fenómeno global, especialmente entre los jóvenes, generando tanto esperanza como controversia. Este estudio de revisión sistemática y meta-análisis, publicado en 2024, reveló que la prevalencia global del uso de cigarrillos electrónicos entre los jóvenes alcanza el 16,8% en el modo "alguna vez" (Ever) y el 4,8% en el modo "actual" (Current), con cifras que duplican e incluso triplican estas tasas en los chicos frente a las chicas: un 18,8% y 4,9% en ellos, frente a un 9,9% y 1,6% en ellas, respectivamente. Los datos, extraídos de estudios realizados en países tan diversos como Estados Unidos, Grecia, Polonia, Corea o Taiwán, reflejan no solo una creciente normalización de este hábito, sino también una alarmante disparidad de género y una preocupante tendencia al alza, impulsada por factores como la curiosidad, la percepción errónea de que son menos dañinos que los cigarrillos tradicionales, o incluso su uso como supuesta herramienta para dejar de fumar —a pesar de que la evidencia científica no respalde esta última creencia—. Aunque los cigarrillos electrónicos contienen niveles más bajos de toxinas que el tabaco convencional, su consumo expone a los jóvenes a nicotina, compuestos orgánicos volátiles y otros químicos nocivos, con riesgos particulares para el desarrollo cerebral y la salud a largo plazo. Además, el estudio advierte sobre el impacto ambiental de estos dispositivos y subraya la urgencia de políticas globales que regulen su comercialización, especialmente en países de bajos y medianos ingresos, donde el crecimiento del consumo amenaza con agravar las desigualdades sanitarias. En definitiva, el cigarrillo electrónico, lejos de ser una solución, se perfila como un nuevo frente en la batalla contra la adicción y sus consecuencias sociales y de salud.
En un mundo donde el tabaco sigue siendo uno de los mayores desafíos de salud pública —con más de 1.300 millones de fumadores y 8 millones de muertes anuales atribuidas a su consumo—, los cigarrillos electrónicos han irrumpido como un fenómeno global, especialmente entre los jóvenes, generando tanto esperanza como controversia. Este estudio de revisión sistemática y meta-análisis, publicado en 2024, reveló que la prevalencia global del uso de cigarrillos electrónicos entre los jóvenes alcanza el 16,8% en el modo "alguna vez" (Ever) y el 4,8% en el modo "actual" (Current), con cifras que duplican e incluso triplican estas tasas en los chicos frente a las chicas: un 18,8% y 4,9% en ellos, frente a un 9,9% y 1,6% en ellas, respectivamente. Los datos, extraídos de estudios realizados en países tan diversos como Estados Unidos, Grecia, Polonia, Corea o Taiwán, reflejan no solo una creciente normalización de este hábito, sino también una alarmante disparidad de género y una preocupante tendencia al alza, impulsada por factores como la curiosidad, la percepción errónea de que son menos dañinos que los cigarrillos tradicionales, o incluso su uso como supuesta herramienta para dejar de fumar —a pesar de que la evidencia científica no respalde esta última creencia—. Aunque los cigarrillos electrónicos contienen niveles más bajos de toxinas que el tabaco convencional, su consumo expone a los jóvenes a nicotina, compuestos orgánicos volátiles y otros químicos nocivos, con riesgos particulares para el desarrollo cerebral y la salud a largo plazo. Además, el estudio advierte sobre el impacto ambiental de estos dispositivos y subraya la urgencia de políticas globales que regulen su comercialización, especialmente en países de bajos y medianos ingresos, donde el crecimiento del consumo amenaza con agravar las desigualdades sanitarias. En definitiva, el cigarrillo electrónico, lejos de ser una solución, se perfila como un nuevo frente en la batalla contra la adicción y sus consecuencias sociales y de salud.