Am i worth it? Social investment discourse as a frame of interaction in welfare programs for young people with drug problems
Saved in:
Andersen, D., Am i worth it? Social investment discourse as a frame of interaction in welfare programs for young people with drug problems. Nat-Nordic Studies on Alcohol and Drugs, vol. 43, n. 1, 2026, p. 100-116.
Ref.
611154
Location:
SIIS R.1648
Palabras clave:
Drogodependencias, Drogas, Juventud, Prestaciones sociales, Apoyo, Reducción de daños, Planes y programas, Literatura científica, Dinamarca
Drogodependencias, Drogas, Juventud, Prestaciones sociales, Apoyo, Reducción de daños, Planes y programas, Literatura científica, Dinamarca
Abstract:
Las inversiones sociales consisten en la asignación estratégica de recursos a programas de bienestar —como la educación o la atención sanitaria— con la expectativa de generar retornos sociales y económicos. En Europa, la inversión social se ha consolidado como un paradigma de política pública; sin embargo, pocas investigaciones han examinado cómo esta influye en la percepción de la relación entre el Estado y la ciudadanía. Este artículo analiza cómo el discurso de la inversión social actúa como un marco de interacción en los programas de bienestar dirigidos a jóvenes con problemas de consumo de drogas en Dinamarca.<br><br>Desde una perspectiva teórica, el artículo se fundamenta en el concepto de discurso de Foucault, la teoría de los marcos de Goffman y la noción de looping effects de Hacking. Empíricamente, presenta dos casos contrastantes de jóvenes con problemas de drogas que se autodefinen, respectivamente, como una «buena inversión» y una «mala inversión».<br><br>El discurso de la inversión social ofrece a algunos jóvenes y a sus familias herramientas para legitimar sus solicitudes de ayuda; les permite presentarse a sí mismos como una «buena inversión», lo que puede reforzar su percepción de tener derecho a las prestaciones sociales. Por el contrario, otros terminan considerándose «malas inversiones». Para ellos, este discurso presenta los programas como un despilfarro de dinero, lo que amenaza con socavar el sentido de legitimidad en el acceso a las ayudas entre aquellos individuos que temen no beneficiarse de dichos programas.<br><br>La inversión social es un paradigma de política pública; no fue concebida originalmente como un marco para la autopresentación. No obstante, una vez que su lógica impregna el discurso público, genera nuevos marcos de interacción y posiciones de sujeto. Un efecto imprevisto, pero significativo, es que este discurso puede estigmatizar a los ciudadanos marginados, socavar su percepción de derecho a la protección social y debilitar los principios universales, normativos y basados en derechos que sustentan los Estados de bienestar nórdicos.
Las inversiones sociales consisten en la asignación estratégica de recursos a programas de bienestar —como la educación o la atención sanitaria— con la expectativa de generar retornos sociales y económicos. En Europa, la inversión social se ha consolidado como un paradigma de política pública; sin embargo, pocas investigaciones han examinado cómo esta influye en la percepción de la relación entre el Estado y la ciudadanía. Este artículo analiza cómo el discurso de la inversión social actúa como un marco de interacción en los programas de bienestar dirigidos a jóvenes con problemas de consumo de drogas en Dinamarca.<br><br>Desde una perspectiva teórica, el artículo se fundamenta en el concepto de discurso de Foucault, la teoría de los marcos de Goffman y la noción de looping effects de Hacking. Empíricamente, presenta dos casos contrastantes de jóvenes con problemas de drogas que se autodefinen, respectivamente, como una «buena inversión» y una «mala inversión».<br><br>El discurso de la inversión social ofrece a algunos jóvenes y a sus familias herramientas para legitimar sus solicitudes de ayuda; les permite presentarse a sí mismos como una «buena inversión», lo que puede reforzar su percepción de tener derecho a las prestaciones sociales. Por el contrario, otros terminan considerándose «malas inversiones». Para ellos, este discurso presenta los programas como un despilfarro de dinero, lo que amenaza con socavar el sentido de legitimidad en el acceso a las ayudas entre aquellos individuos que temen no beneficiarse de dichos programas.<br><br>La inversión social es un paradigma de política pública; no fue concebida originalmente como un marco para la autopresentación. No obstante, una vez que su lógica impregna el discurso público, genera nuevos marcos de interacción y posiciones de sujeto. Un efecto imprevisto, pero significativo, es que este discurso puede estigmatizar a los ciudadanos marginados, socavar su percepción de derecho a la protección social y debilitar los principios universales, normativos y basados en derechos que sustentan los Estados de bienestar nórdicos.