INTRANASAL NALOXONE FOR THE TREATMENT OF SUSPECTED HEROIN OVERDOSE
Kaydedildi:
KERR, D., ET AL., INTRANASAL NALOXONE FOR THE TREATMENT OF SUSPECTED HEROIN OVERDOSE. ADDICTION, Vol. 103, no. 3 (2008), p. 379-386.
Ref.
151331
Yer:
SIIS R.696 Archivo
Palabras clave:
Drogas ilegales, Drogodependencias, Efectos, Evaluación de servicios, Fármacos, Heroína, Opiáceos, Sobredosis, Tratamiento médico
Drogas ilegales, Drogodependencias, Efectos, Evaluación de servicios, Fármacos, Heroína, Opiáceos, Sobredosis, Tratamiento médico
Özet:
La naloxona es un fármaco muy utilizado para contrarrestar la intoxicación aguda de opiáceos. Tradicionalmente, las vías intravenosa e intramuscular han sido los procedimientos más utilizados por los profesionales de la salud para afrontar estas situaciones de emergencia. No obstante, en los últimos años varias investigaciones han incidido en la eficacia de la vía intranasal como medio de administración de esta sustancia. En consecuencia, este artículo efectúa una revisión de la literatura científica publicada sobre el tema en el período comprendido entre 1984 y 2007. La sobredosis por heroína presenta grandes ratios de mortalidad, generalmente a causa de fallos en el sistema respiratorio. Aparte de la muerte, puede ocasionar daños neurológicos como consecuencia de la hipoxia (falta de oxígeno). Una rápida neutralización de estos síntomas resulta, pues, fundamental para evitar o reducir daños permanentes e irreversibles. Sin embargo, la administración de la naloxona por vía intravenosa presenta dos serias dificultades: por una parte, exige una cierta pericia técnica, ya que las venas de las personas que se inyectan heroína suelen hallarse en muy mal estado; por otra, la sobredosis suele provocar un incremento temporal de síntomas como la ansiedad y la agresividad, que a menudo desembocan en ataques por parte de los pacientes al personal sanitario con las jeringuillas. La administración de la naloxona a través de la vía intranasal resulta sencilla y eficaz, y no requiere el uso de jeringuillas, con lo que se reduce el riesgo de que el personal sanitario resulte herido e infectado. Esa facilidad de empleo explica que se estén implementando programas donde los propios drogodependientes son adiestrados en la administración del fármaco, de manera que puedan atender a sus compañeros en casos de necesidad. Este artículo muestra que existe un debate intenso sobre la conveniencia de que los propios drogodependientes puedan convertirse en administradores de naltrexona, pero, en cambio, la literatura analizada juzga favorablemente que puedan hacerlo los educadores, los familiares o los compañeros no drogodependientes.
La naloxona es un fármaco muy utilizado para contrarrestar la intoxicación aguda de opiáceos. Tradicionalmente, las vías intravenosa e intramuscular han sido los procedimientos más utilizados por los profesionales de la salud para afrontar estas situaciones de emergencia. No obstante, en los últimos años varias investigaciones han incidido en la eficacia de la vía intranasal como medio de administración de esta sustancia. En consecuencia, este artículo efectúa una revisión de la literatura científica publicada sobre el tema en el período comprendido entre 1984 y 2007. La sobredosis por heroína presenta grandes ratios de mortalidad, generalmente a causa de fallos en el sistema respiratorio. Aparte de la muerte, puede ocasionar daños neurológicos como consecuencia de la hipoxia (falta de oxígeno). Una rápida neutralización de estos síntomas resulta, pues, fundamental para evitar o reducir daños permanentes e irreversibles. Sin embargo, la administración de la naloxona por vía intravenosa presenta dos serias dificultades: por una parte, exige una cierta pericia técnica, ya que las venas de las personas que se inyectan heroína suelen hallarse en muy mal estado; por otra, la sobredosis suele provocar un incremento temporal de síntomas como la ansiedad y la agresividad, que a menudo desembocan en ataques por parte de los pacientes al personal sanitario con las jeringuillas. La administración de la naloxona a través de la vía intranasal resulta sencilla y eficaz, y no requiere el uso de jeringuillas, con lo que se reduce el riesgo de que el personal sanitario resulte herido e infectado. Esa facilidad de empleo explica que se estén implementando programas donde los propios drogodependientes son adiestrados en la administración del fármaco, de manera que puedan atender a sus compañeros en casos de necesidad. Este artículo muestra que existe un debate intenso sobre la conveniencia de que los propios drogodependientes puedan convertirse en administradores de naltrexona, pero, en cambio, la literatura analizada juzga favorablemente que puedan hacerlo los educadores, los familiares o los compañeros no drogodependientes.
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